Si estás pensando en comprar una computadora gamer, seguro habrás notado que hay una enorme variedad de configuraciones de potencia y especialidades entre las que puedes elegir. Eliminando las laptops y computadoras convencionales (ambas inadecuadas para el gaming), nos quedan las PC gamers y las estaciones de trabajo o workstations.
Las estaciones de trabajo están diseñadas para trabajos informáticos muy complejos y generalmente son usadas en varias profesiones. Además, están ensambladas con hardware más poderoso que el que se encuentra en la computadora para videojuegos tradicional.
Entonces, ¿puedes jugar en una workstation? Sigue leyendo y descúbrelo.
Son computadoras diseñadas para ser utilizadas por profesionales, especialmente los que realizan tareas informáticas intensivas. Puede ser, por ejemplo, un ingeniero que ejecuta un programa de modelado 3D, un artista digital que renderiza animaciones o un científico de datos que realiza una investigación.
En cualquier caso, estas son personas que necesitan más potencia de la que encontrarán en una PC de escritorio promedio, lo que significa que necesitan una estación de trabajo.
Las workstations se usan en una variedad de profesiones: ingeniería, arquitectura, modelado 3D, gráficos, animación, investigación, gestión de datos, aprendizaje profundo, entre otras.
Las especificaciones pueden variar dependiendo del uso específico de cada estación de trabajo, pero todas se distinguen por la potencia del procesador y una capacidad de memoria superior a la media. Generalmente usan componentes de hardware especializados que las hacen más eficientes y fiables.
Una PC gamer también es más poderosa que la computadora de escritorio estándar, pero sus componentes están optimizados para cumplir los requerimientos necesarios para ejecutar juegos y aplicaciones relacionadas.
Los juegos modernos requieren especificaciones técnicas cada vez más altas, por lo que una computadora gamer requiere hardware más potente que el que necesita un usuario que no juega. Pero ejecutar juegos es un tipo de proceso muy específico, y las PCs gamer están optimizadas específicamente para esas necesidades.
La mayor diferencia entre los dos tipos de sistema es la potencia del CPU. Las estaciones de trabajo pueden requerir procesadores con hasta 32 núcleos y una memoria sustancial para permitir el multitasking y el procesamiento de grandes volúmenes de datos.
Estos procesadores van más allá de lo que cualquier gamer podría necesitar, a menos que quieran construir una computadora que pueda realizar las mismas tareas que una workstation. De lo contrario, un procesador Intel Core i7 suele ser suficiente para una PC Gamer óptima.
La tarjeta gráfica es el componente esencial en una PC gamer. Pero también puede ser muy importante en una estación de trabajo para modelado 3D, animación, edición de video y tareas similares. Sin embargo, una tarjeta de video para una workstation puede que no sea la mejor para una computadora gamer.
Tanto Nvidia como AMD tienen una línea de GPUs específicamente para workstations: Quadro y RadeonPro. Se diferencian de las tarjetas de video ordinarias en que ofrecen mayor cantidad de memoria de video, tienen velocidades de reloj más altas y están optimizadas para software orientado a GPU en lugar de juegos.
Las workstations están entre las computadoras más poderosas del mercado, así que tiene sentido que puedan usarse para gaming. No obstante, el rendimiento dependerá de la GPU utilizada. Por el contrario, una PC gamer puede usarse como workstation solo en situaciones limitadas y dependiendo de las necesidades de rendimiento del usuario.